Bolsa General, Análisis de bolsa y mercados | Sobre la importancia de prevenir que pánico se adueñe de los mercados. Parte I
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26 Mar 2008 Sobre la importancia de prevenir que pánico se adueñe de los mercados. Parte I

En un estudio previo, abordábamos la importancia del factor psicológico en el comportamiento de los mercados, bosquejaremos ahora, muy sucintamente, la dinámica de las situaciones límite.La importancia transcendente del tema viene avalada por los siguientes factores.

– La Gran Depresión del 29, se desencadenó por un miedo irracional que, provocó la venta de las acciones en bolsa a cualquier precio, hundiendo a las mismas y generando miles de parados.

– Los incendios, suelen tener comienzos humildes, que podrían ser contrarrestados a coste infinitamente menor que el que acarrea la no actuación preventiva.

– Durante la fase de pánico, el comportamiento humano es irracional, ignorando por completo las leyes del mercado.

– El pánico se manifiesta de modo gregario, llegando a provocar un bloqueo (ceguera de perceptual) que hace muy difícil reconducir la situación, una vez desencadenada.

Existen abundantes estudios del comportamiento humano es situaciones extremas, cuando el entorno se convierte en sería amenaza (real o imaginaria).

Para definir la ansiedad, estrés, miedo, angustia,… a que el ser humano se encuentra sometido se recurre a la palabra pánico.

La reacción al pánico, es emocional no racional, aunque algunos estudios (muy controvertidos), nieguen incluso su existencia.

Esos estudios están basados en el comportamiento humano durante grandes desastres pero, en nuestra opinión, pasan por alto ingredientes fundamentales.

El miedo es generado por la amígdala, que envía impulsos al hipotálamo, responsable de la activación del sistema nervioso simpático, potenciando la vigilancia y provocando generalmente paralización/huida.
Se envían, además impulsos al área tegmental ventral, locus ceruleus, y núcleo tegmental laterodorsal, para la liberación de los neurotransmisores dopamina, noradrenalina y adrenalina.

Los estudios en cuestión, olvidan que la actividad de amígdala viene determinada por el reconocimiento, como amenaza implícita, de la situación catastrófica. Sin embargo, situaciones catastróficas, en que la vida del individuo está en peligro real, pueden muy bien no ser reconocidas como tales por la amígdala (mientras que peligros imaginarios pueden, paradójicamente, serlo).

En los terremotos, por ejemplo, el pánico es muy bajo (quizá porque el sistema límbico tiene codificado que no hay reacción valida posible), pero los incendios en salas cerradas, provocan pánico con consecuencias frecuentemente fatales, porque se provoca automáticamente, la reacción de huida.

El miedo es una reacción natural del ser humano ante una situación de peligro real o imaginaria. Su existencia nos ha ayudado sobrevivir como especie, atemperando nuestros actos imprudentes, potenciando la reacción urgente y acelerando la respuesta enfrentamiento/huída.

Parte II



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