Bolsa General, Análisis de bolsa y mercados | S&P 500 ¿Está próximo el final de la crisis?
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21 Abr 2008 S&P 500 ¿Está próximo el final de la crisis?

Hemos clamado contra el alarmismo, muy popular en los medios, por su innegable influencia en el aumento de ventas. Pero tampoco creemos recomendable el exceso de optimismo.

El S&P 500 cerró el viernes 18 sólo un 12% por debajo de sus máximos históricos. Los más optimistas predicen que la bolsa, adelantando acontecimientos, está ya descontando el final de la crisis estadounidense.

¿Está tal hipótesis justificada?

Según recientes declaraciones del presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke ante el Congreso, ese sería el caso. Bernanke adelantó que la economía EEUU se comenzaría a recuperar en la segunda parte del año (cuando tengan pleno efecto las medidas fiscales y de bajada de tipos) y crecería en 2009 ligeramente por encima del 2,5%.

Ben Bernanke cataloga así la presente crisis, como una caída del crecimiento superficial y corta, del mismo tipo que las dos últimas a las que hemos asistido (años 1991 y 2001) que se extendieron unos ocho o nueve meses, frente a una media histórica más próxima al año.

Consideramos esas predicciones excesivamente optimistas y lo argumentaremos. Nuestro propósito será suministrar una descripción de la situación lo más completa e imparcial posible, que permita al lector tomar decisiones informadas.

Concedemos que la posición de partida, como ya hemos manifestado reiteradamente, era de un bienestar económico sin precedente, no sólo en estados Unidos, sino a nivel global.

Las empresas de modo general están muy fortalecidas, con balances sanos y apalancamiento moderado. No nos enfrentamos a una crisis industrial.

Cierto que la economía EEUU arrastra unos déficit fiscal y en especial por cuenta corriente, que han mantenido al dólar en niveles de debilidad preocupantes, pero su poderío industrial y sobre todo, la enorme flexibilidad y dinamismo de su economía, constituía un contrapeso suficiente.
Sus niveles de paro estaban muy bajos, como correspondía a su fortaleza.

El desencadenante ha sido el sector financiero, con crecimientos del sector servicios espectaculares, que ha contribuido con su ingeniería financiera a profundizar la burbuja inmobiliaria hasta niveles insostenibles, prestando sin atender a la imposibilidad de devolución, amparándose en el traslado, mediante titularización y venta a terceros de la deuda hipotecaria pactada, haciendo así cargar a otros con el mochuelo.

Una vez desencadenada la crisis inmobiliaria, todo el castillo de naipes financiero establecido, comenzó a tambalearse y, previsiblemente, continuáremos asistiendo a sus desastrosos efectos, mientras continúe ahondándose el problema inmobiliario.

La crisis de crédito estaba pues servida y con ella, sus efectos en el resto de los sectores económicos. Su traslado al consumo está todavía en su fase inicial.

La debilidad del dólar está favoreciendo el sector industrial, haciendo las exportaciones estadounidenses más competitivas, lo que tenderá a reducir su déficit por cuenta corriente, en la medida que la economía global no se deteriore demasiado.

Repetimos, la crisis sólo está comenzando a hacerse sentir. La clave está en el CONSUMO PRIVADO, que representa el 70% del PIB de estados Unidos.

Inevitablemente, las dificultades de los bancos, con escasez y encarecimiento de crédito, redundarán en el aumento del paro y por tanto en la disminución del consumo. El quid está en predecir en qué medida y por cuánto tiempo se prolongara la situación.

Factores positivos son:

– Mejora de la competencia industrial por caída del dólar.
– Contribución del aumento de materias primas, petróleo y cereales, en los que EEUU es muy rico.
– Gran flexibilidad de su mercado, para responder adecuadamente a las situaciones de crisis.
– Rápido establecimiento de medidas de choque fiscales y monetarias y posibles nuevas medidas más enérgicas, ya en estudio.

De momento, lo que las cifras recogen es lo que cabría esperar y habíamos anticipado hace ahora un año; que la economía EEUU está en recesión.

Sus cifras de paro (excluyendo el sector agrícola) han aumentado por tercer mes consecutivo, alcanzando en marzo un descenso de 98.000 y elevando la tasa hasta el 5,1%.

Bosquejaremos ahora los dos factores clave que empujan la crisis, por su repercusión en el consumo privado, elemento FUNDAMENTAL en su potencial profundización; lo que permitirá evaluar mejor la situación.

1.- Crisis inmobiliaria:

El desencadenante. Está todavía en fase incipiente y tenderá con toda probabilidad (si no se toman medidas más drásticas) a profundizarse empujando todo lo demás.

El número de casas comenzadas ha descendido a menos de la mitad de las cifras en su apogeo y los precios continúan cayendo (14% desde máximos), en tendencia acelerada, aunque se han reducido algo los stocks de casas sin vender (4,4 millones o 10 meses de stock) se encuentran aún en niveles históricos.

Las ventas parecen haberse estabilizado en 5 millones al año (en febrero subió un 3% desde los 4,48 en enero pero 24% por debajo de hace un año). Las nuevas viviendas iniciadas han caído a menos de la mitad.

Unos 10 millones de propietarios tienen hipotecas por cantidades mayores que el precio actual de mercado de su casa y cerca del 20% de las hipotecas suprime han sido ejecutadas.

Históricamente, las crisis del mercado hipotecario han durado de 3 a 4 años, por lo que la recuperación del mercado de la vivienda estadounidense, de ser rápida, constituiría una excepción.

2.- Crisis financiera:

Los datos han constituido las cabeceras de los medios de comunicación y no abundaremos en ellos, para no aburrir. Baste decir que los cálculos más fiables parecen indicar que se ha producido ya la amortización de la mitad de los perjuicios ocasionados por los productos más peligrosos.

A pesar de las continuas inyecciones de liquidez, continua habiendo un diferencial excesivo entre los tipos de interés de referencia y el tipo a que se prestan los bancos, señal inequívoca de falta de confianza y tensión en el mercado financiero; pero las cosas han mejorado sensiblemente desde la intervención de la FED al rescate de Bear Stearns y el cambio de reglas, para poder prestar y auxiliar también a los bancos de inversión.

El mayor peligro está ahora en los pequeños bancos regionales, que son además, los más endeudados en créditos a la construcción (para compras de terrenos y construcciones de casas y oficinas) que representan del 60%-70% de sus créditos.

Tienen menos ratios de dotaciones a reservas que los grandes, con una proporción de capital con riesgo a activos, del 14%-15%. Las bajadas agresivas de la FED, les afectan también más en un primer momento, porque su impacto se traslada antes a sus nuevos créditos concedidos, que a la remuneración del pasivo.

Muchos bancos pequeños quebrarán, pero las estimaciones de los estudiosos del tema, apuntan a unas repercusiones menores que las de la crisis de los ochenta y noventas. Los cálculos apuntan a 150-250 quiebras en tres años, lejos de los más de 1.600 desaparecieron en la crisis “Savings and Loan” de 1986-1989.

En cualquier caso, consideramos que los datos aportados darán al lector base para decidir por sí mismo, si las actuales subidas de la bolsa son sustentables-superables en un futuro próximo, o si asistimos simplemente de un fenómeno pasajero.

Unas pinceladas más sobre la inversión en bolsa.

Las empresas están dando resultados obtenidos aún en un entorno pasado, que parece condenado a empeorar, incluso teniendo en cuenta la mejora de las exportaciones por la bajada del dólar, que harán que se resientan menos.

En contraposición, los tipos REALES a los que se presta el dinero después de las recientes bajadas de la FED, son negativos y la remuneración reales del dinero que ofrecen los títulos del Tesoro (-1,1% tres meses -0,52% a 10 años), son también negativos, lo que se enfrenta al descenso de beneficios empresariales y empuja la inversión en renta variable.

Finalmente deben considerarse las noticias que irán irremisiblemente apareciendo y tendrán su impacto si van más allá de lo que haya sido ya descontado de antemano por el mercado.

Confiamos que el escenario de fuerzas que intervienen haya quedado debidamente bosquejado.

Dejamos al criterio del lector que nos ha seguido hasta aquí, decidir cuál será el resultado más probable de las fuerzas en juego.

Macrons analista macro



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