Bolsa General, Análisis de bolsa y mercados | Sobre la importancia de reflexionar y cuestionarse los dogmas
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13 Oct 2008 Sobre la importancia de reflexionar y cuestionarse los dogmas

En economía, lamentable es decirlo, escasas personas tienen ideas claras. Eso da pábulo a la extensión de las tesis más peregrinas, que se propagan como la pólvora y acaban constituyendo dogma, que adicionalmente las blinda de ser posteriormente cuestionadas.

Tomemos como ejemplo una tesis de partida del libre mercado, que establece la autorregulación y la perfecta eficiencia de los mercados, sin necesidad alguna de intervención externa. De nada vale que la historia esté plagada de ejemplos que demuestran, muy al contrario, la necesidad de una regulación bien dirigida, que no encorsete ni estrangule, pero que prevenga los excesos tan frecuentes como dañinos.

Los defensores del modelo de mercado sin intervención alguna, citan como ejemplo las nefastas consecuencias de intervenciones tratando de salvar sectores obsoletos o empresas ineficientes. En una palabra, fijan su dedo en actuaciones que nunca debieran producirse, porque su resultado está de antemano condenado al fracaso y es mal uso de recursos valiosos.

Según otra tesis de marras, consecuencia también de la bondad del libre mercado, la información fluye casi instantáneamente y está perfectamente descontada, por lo que intentar batir al mercado estudiando los fundamentales de las empresas o recurriendo al análisis técnico, es una pérdida lamentable de tiempo. Sólo (según este dogma) con información privilegiada, podría un inversor lograr tal meta. Ni que decir tiene, que cualquier observador atento, habrá podido apreciar que POCOS lo consiguen, pero que haberlos haylos.

Otra de las tesis de partida establece que los consumidores son racionales, las empresas aspiran a maximizar beneficios y los mercados de interactuación de ambos agentes son extremadamente competitivos. Como dogma está muy bien, pero si leyeron ustedes mis artículos “Factores comúnmente olvidados en la predicción por fundamentales” y “Sobre la importancia de prevenir que pánico se adueñe de los mercados” o simplemente observan lo que está aconteciendo recientemente en los mercados, verán que tales suposiciones pueden estar bien como marco de referencia, pero se apartan completamente de la realidad en circunstancias excepcionales, y es más probable y mayor la magnitud del desaguisado, cuanto más desregulados estén esos mercados.

Muchas tesis básicas datan, ni más ni menos que, de interpretaciones de trabajos de Adam Smith, economista y filosofó escocés, que en 1776 publicó su “Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”, donde se establece (según se explica para pervertir a muchos futuros economistas) que la mejor manera de contribuir al interés público es buscando nuestro propio interés personal; tesis que, naturalmente, tiene gran atractivo para los depredadores natos, pero que, de ningún modo, debería haberse constituido como dogma imperante.

Todavía, afortunadamente no escasean en el mundo personas que actúan, no solo guiadas por su propio interés personal, sino tratando de mejorar las cosas con energía y entusiasmo; campo en que podemos encontrar, milagrosamente, algunos de los economistas a los que se les han dado de mamar semejantes recetas; que además, en la citada obra de Adam, así como en su “Teoría de los sentimientos morales” (1759) está más bien enfocada, no en el sentido estricto de que el egoísmo sea un atajo seguro para alcanzar el bienestar general, sino postulando que cuanto más nos aproximemos al conocimiento de las necesidades de los demás, mejor conoceremos las propias. Fue en realidad un precursor de la empatía tan en boga en los últimos tiempos.

Podríamos poner aquí muchos más ejemplos, demostrativos de la cantidad de mitos no sustentados por datos empíricos que se dan por verdades incuestionables, así como de otros muchos, ya más que refutados por datos históricos difíciles de rebatir, que siguen manteniéndose a ultranza, porque así conviene a los que detentan el poder.

Pero no pretendo aburrirles más con mi discurso.

Quede simplemente como una llamada a la reflexión y análisis de los sucesos que acontecen.

Pensar requiere esfuerzo y es mucho más cómodo tragarse todo lo que nos vierten desde los medios de comunicación de masas, cada vez más concentrados en manos de menos gente.

Empero, reflexionar analizando es absolutamente necesario, porque eso es precisamente lo que nos hace libres y nos distingue como especie.

Macrons, analista macro y colaborador de Bolsa General.



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