Bolsa General, Análisis de bolsa y mercados | Proteccionismo, una medicina contraproducente
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17 Abr 2008 Proteccionismo, una medicina contraproducente

Con nuestra serie de artículos a disposición publica en Bolsa General, pretendemos bosquejar los aspectos críticos de la crisis actual.

Hemos puesto especial empeño en reducir el problema a sus aspectos esenciales, para proporcionar una visión simple y clara, pero completa (sin omitir ninguno de los aspectos esenciales).

Con tal empeño en mente trataremos aquí, uno de los aspectos más inquietantes, de amenaza creciente; nos referimos al proteccionismo.

Las situaciones crisis desencadenan efectos muchas veces inesperados. Así, al comienzo de la crisis del 1929, una petición del Presidente Herber Hoover al Congreso para bajar los aranceles a las importaciones, desencadenó justo lo opuesto. Los Congresistas respondieron con la famosa Smoot-Hawley Tariff Act, que establecía mayores impuestos a las importaciones. Hoover, a pesar del aviso en contra de los mejores economistas estadounidenses del momento, aprobó la ley, porque había prometido a los agricultores estadounidenses, en su campaña del año 1928, proteger sus intereses.

Las consecuencias fueron desastrosas. La ola de proteccionismo se extendió por todo el mundo con aumento de los nacionalismos. Canadá, un vecino próximo, estableció impuestos que afectaron al 30% de las importaciones de EEUU.

La tasa de desempleo pasó del 7,8% previo al establecimiento de la ley en junio de 1930, al 16,3% en 1931, 24,9% en 1932 y 25,1 en 1933.

El aumento del proteccionismo global desencadenado por Smoot-Hawley Tariff Act, contribuyó decisivamente a profundizar la ya severa recesión, desembocando en la Gran Depresión.

Contamos todo esto, porque empezamos a vislumbrar signos que constituyen malos augurios. La subida de las materias primas, y en particular de los alimentos, empujadas como ya hemos detallado en anteriores artículos, por los flujos monetarios, biocombustibles, cambios de hábitos alimentarios y acumulación de reservas, es un caldo de cultivo para el proteccionismo.

Así, siguiendo las revueltas en Argentina, Egipto, Túnez, Haití y Burkina Faso (entre otros muchos lugares), se han comenzado a imponer barreras arancelarias, para tratar de contener los precios.

En El Caso de Argentina, las protestas de los agricultores fueron consecuencia de la elevación, por parte del nuevo Presidente, Cristina Fernández de Kirchener, de las tasas de exportación de manera muy significativa (a más de un 40%). Argentina es uno de los mayores productores mundiales de soja (tasas del 46%).

Pero la lista de países que está imponiendo barreras arancelarias a sus exportaciones es cada vez mayor (Vietnam, India, Camboya, Kazakstán, Indonesia, Rusia, Ucrania, Tailandia…). Esas barreras sólo contribuyen, (como las vergonzosas subvenciones al grano para biocombustibles de Estados Unidos y la Unión Europea), a distorsionar los mercados y elevar adicionalmente los precios de los alimentos.
China e India entre otros, están acumulando grandes cantidades de grano, en prevención de futuros problemas de abastecimiento.

Los dos candidatos demócratas, han hecho declaraciones nada tranquilizadoras sobre Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN (en ingles NAFTA) y recientemente Hillary Clinton destituyó a Mark Penn, estratega de su campaña, por hablar con oficiales colombianos acerca del Tratado de Libre Comercio con Colombia, (que será sometido próximamente a votación) y al que Hillary se opone. Pueden ser sólo estrategias de campaña, pero demuestran un clima y no son ciertamente tranquilizantes.

Apuntemos de paso que toda referencia al comercio libre sin distorsiones, ha desaparecido del Tratado de Lisboa, recientemente firmado por la unión Europea.

Debemos aprender de la historia.

El proteccionismo es, como queda reseñado, tremendamente dañino. Contribuye al retraso e introduce distorsiones contrarias al principio de la libre competencia y del comercio justo, causando un daño INADMISIBLE a los países pobres, pero también al comercio global en su conjunto

Recientemente Alan Winters, de la Universidad de Sussex, en colaboración con Kym Anderson, de la Universidad de Adelaida, han publicado un estudio que eleva los costes generalmente aceptados del proteccionismo actual, desde los $300.000 millones a una cifra que fluctúa entre $460.000 millones y $2.5 trillones anuales.

Desde está modesta tribuna denunciamos los peligros del proteccionismo y pedimos responsabilidad a los países más desarrollados, para terminar con las subenciones y promover un comercio más justo.

Macrons analista macro.

Para leer el resto de artículos sobre la actual crisis financiera solo tenéis que visitar el siguiente enlace: Artículos



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