Bolsa General, Análisis de bolsa y mercados | El problema inflacionario, el Banco Central Europeo y una paradoja
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11 Abr 2008 El problema inflacionario, el Banco Central Europeo y una paradoja

Dentro del máximo respeto y simpatía hacia las autoridades del BCE, venimos insistiendo en la inutilidad de su mantenimiento de tipos en el 4% Es más, sostenemos razonadamente que es contraproducente.Hemos argumentado suficientemente el enorme daño que se está ocasionando a las exportaciones europeas por la subida del euro, que se comenzará a sentir con mayor fuerza cuando el debilitamiento global sea más acusado.Ese daño podría estar justificado si la medida fuera técnicamente correcta y sus resultados contribuyeran al control la inflación, objetivo prioritario del BCE, pero nunca si conduce a resultados contrarios al objetivo propuesto y sólo se justifica en una ortodoxia mal entendida.

Es cierto que, en circunstancias de recalentamiento por expansión, un euro alto contribuye a contener la inflación, actualmente en máximos históricos (3,5%). Pero en las circunstancias actuales, en las que el crecimiento está seriamente amenazado, una rebaja de tipos, habida cuenta del diferencial con EEUU (con tipos al 2,25%), contribuiría a aliviar la presión sobre el dólar, con influencia muy positiva en los flujos monetarios y no acarrearía efectos inflacionarios.

También hemos explicado por qué la debilidad del dólar alimenta esos enormes flujos monetarios que empujan la revalorización del petróleo y otras materias primas (ver Debilidad del dólar estadounidense, nudo gordiano de la crisis global).

Nuestros modelos muestran que la bajada de tipos en Estados Unidos, cuyo objetivo más probable para activar su economía debería situarse en el 1,25%-1,50%, puede verse impedida por flujos monetarios que pongan su moneda en grave peligro de colapso.

Esos flujos, mantendrán artificialmente altos los precios energéticos y de materias primas, con su inevitable repercusión inflacionaria hasta que la crisis se profundice globalmente y comiencen a remitir bruscamente.

La masa monetaria en la eurozona NO está descontrolada. Al contrario, la crisis de confianza he desembocado en un verdadero problema de liquidez, haciendo necesaria la intervención reiterada del BCE.

Adicionalmente y desde el punto de vista estrictamente monetario, en las circunstancias actuales, la bajada de tipos contribuiría a reducir las masas monetarias entrantes, que tratan de aprovechar las mayores remuneraciones como consecuencia de tipos de interés más altos, no contribuyendo precisamente al control de la inflación.

Es necesario clarificar las ideas y comenzar a actuar con la máxima URGENCIA en la dirección correcta. Habrá que intentar coordinar los flujos monetarios, y para ello es imprescindible que los Bancos Centrales concierten sus actuaciones.

Pero es necesario además CENTRAR el problema, porque (y lo decimos con pesadumbre) los responsables del BCE en sus declaraciones, dan muestras de desconocer con que se están enfrentando. Estamos ante una crisis de una gravedad inusitada, en la qué incluso subiendo los tipos agresivamente, el BCE no haría más que empeorar las cosas, como queda razonado.

La inflación actual es generada principalmente por los precios de la alimentación y materias primas. Los alimentos merecen un capítulo aparte, pero adelantaremos que, a causa de:

– Las generosas subvenciones en Estados Unidos (al maíz) y en Europa (antes 45 ahora 30 euros por hectárea) a los biocombustibles. Más del 26% del terreno antes se empleaba para alimentación, es usado ahora para biocombustibles y la tendencia se está acelerando.

– la subida del petróleo, que encarece el transporte.

– Cambios de hábitos alimentarios, consecuencia del aumento del poder adquisitivo en India, China y otros países emergentes. Para alimentarse de carne se necesita consumir mucho más grano.

Los factores señalados, hacen que si no se toman medidas URGENTES los precios de los alimentos tenderán a seguir subiendo, contribuyendo a la espiral inflacionaria.

Estamos en las primeras fases de la crisis, pero ya el efecto combinado de esos factores se hace sentir y mucho, en la inflación.

El BCE yerra si cree que contendrá la inflación con medidas estrictamente monetarias y su actuación acarreará GRAVES consecuencias. Porque pronto, cuando los ciudadanos noten el descenso de su poder adquisitivo, demandarán subidas salariales, lo que se traducirá en nuevas tensiones inflacionarias.

Resumiendo, consideramos muy urgente:

– Coordinar las políticas cambiarias para regular los flujos monetarios, parte muy importante en el aumento inflacionario.
– Analizar y subsanar las implicaciones de las políticas relativas a los cultivos de biocombustibles y en especial, las subvenciones concedidas.
– Clarificar las ideas y aceptar las implicaciones. Porque, o mucho nos equivocamos, o con los parámetros actuales entraremos en una época de alimentos sensiblemente más caros, no siendo cierta la afirmación de que se trata de una situación pasajera, que tenderá a remitir.

Macrons analista macro



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