Bolsa General, Análisis de bolsa y mercados | El Presidente del BCE amenaza la estabilidad del sistema
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12 Jun 2008 El Presidente del BCE amenaza la estabilidad del sistema

La situación económica mundial es preocupante.

La crisis inmobiliaria de EEUU, trasladada a crisis de liquidez, amenaza profundizarse y extenderse.

La FED ha actuado tarde pero con energía y acierto. En Europa, el BCE se comporta como si la crisis no afectara su zona, cuando es más que evidente que está llamando a sus puertas.

Las instituciones bancarias hacen frente a serios problemas de liquidez, amortizando pérdidas históricas ligadas a productos hipotecarios. La crisis crediticia y la desaceleración son evidentes, por más que el BCE lance mensajes más propios de situaciones de exceso de liquidez y recalentamiento.

Los precios energéticos y de los productos alimentarios están disparados, con una incidencia inflacionaria, tanto mayor cuanto menos sofisticada, la económica que las soporta. Lo que explica su impacto aún limitado en Europa.

En esas condiciones, la fijación de una meta de inflación del 2% es absolutamente quimérica. La inflación aumentará cualquiera que sean los tipos de interés en los próximos meses, de modo irremisible.

Los gestores de proyectos saben que los objetivos propuestos deben ser ambiciosos pero alcanzables. Fijar objetivos inalcanzables contribuye a la desmotivación y al fracaso.

Si ya demuestra incompetencia la fijación de un objetivo inflacionario del 2% en la situación actual, mucho más grave es no entender que la subida de tipos, dadas sus causas, no contribuiría a alcanzarlo.

Las recientes declaraciones del presidente del BCE demuestran un grado de falta de sentido común e inconsciencia preocupantes.

Justo cuando la finalización de bajadas de tipos en EEUU empezaba a infundir confianza, estabilizando el dólar y mitigando los flujos monetarios causantes de la subida del petróleo (y en último término de la inflación), el Sr. Trichet nos sorprende con una amenaza de subida, que da al traste con la calma y amenaza el frágil equilibrio.

Las autoridades del BCE deben abandonar el objetivo actual del 2%.

Deben, además, encargar a un comité de expertos que estudien la influencia real de la subida de tipos, teniendo en cuenta todos los factores.

Aquí todos estamos de acuerdo en que la principal misión del BCE es el mantenimiento de un nivel de inflación bajo. Como también, que para ello debe ser completamente independiente de cualquier tipo de presión política. Sólo deben primar razones de carácter técnico.

Pero eso no equivale a que se toleren actuaciones como la de los médicos de la edad media, que aplicaban remedios contraproducentes para la salud de sus pacientes.

Crear en estos momentos turbulencias en los mercados financieros, ya muy tocados y hablar de subidas de tipos, en un momento en que Europa está en riesgo de entrar en recesión, es una grave irresponsabilidad.

Mucha gente lo pasará mal en los próximos meses. Sus trabajos están amenazados y la subida de los alimentos básicos impactará más a los más débiles.

El BCE NO puede actuar siguiendo formulas preestablecidas sin ningún fundamento que agravarían aún más la situación.

Recientemente (el 25 de mayo pasado), el País dominical publicó un artículo del Premio Nobel de Economía en 2001 y catedrático de Economía la Universidad de Columbia Josep E. Stiglitz, del que extracto lo siguiente:

“Los gobernadores de los bancos centrales del mundo son un club unido, muy dado a las modas y tendencias. A principios de la década de los ochenta, cayeron bajo el hechizo del monetarismo, una teoría económica simplista promovida por Milton Friedman. Después de que el monetarismo cayera en desgracia –para gran detrimento de aquellos países que habían sucumbido a él-, empezó la búsqueda de un nuevo mantra.
La respuesta vino en forma de “metas de inflación”, según las cuales siempre que el aumento de los precios supere un tope establecido se deben aumentar los tipos de interés. Esta rudimentaria receta no se basa apenas en teoría económica o en las pruebas empíricas: no hay razón para esperar que, “independientemente de la fuente de la inflación”, la mejor respuesta sea incrementar los tipos de interés. Uno espera que la mayoría de los países tengan el sentido común de no aplicar las metas de inflación; mis condolencias a los desafortunados ciudadanos de los países que lo hagan”

Mucho me alegró leer esas opiniones de alguien tan autorizado. Reafirman la que vengo escribiendo hace meses sobre la insensatez del BCE.

Se debe exigir, que para garantizar la independencia del BCE en su toma de decisiones técnicas, ajenas a toda intervención de tipo político, las decisiones encaminadas al mantenimiento de niveles inflacionarios adecuados, sean avaladas por un comité de sabios, de prestigio internacional reconocido.

Porque no es aceptable, que burócratas de competencia muy dudosa, pongan con decisiones “rudimentarias no basas en teoría económica o en pruebas empíricas” en peligro la estabilidad del sistema, causando además, injustificada miseria en amplias capas de la población.

Y más, si como he argumentado en artículos anteriores y demuestran mis modelos, tales decisiones producen en la situación actual, precisamente el efecto contrario del que pretenden.

Macrons



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