La economía mundial se encuentra en una encrucijada.

Hay muchos teóricos todavía inmersos en discusiones bizantinas, tales como  si se deben implantar coeficientes de caja del 100% (lo que representaría un lastre inaceptable para la creación de riqueza de la economía real) sin reparar en otros mecanismos multiplicadores del dinero de magnitud muy superiores al coeficiente de caja, que han desencadenado la crisis financiera actual. Las tecnología de la información y técnicas modernas de ingeniería financiera, les han dejado obsoletos, debatiendo sobre las ideas de Adam Smith y otras glorias semejantes, como podrían debatir sobre el sexo de los ángeles.

Aprovechando la mala regulación (o su ausencia absoluta) hemos asistido en los últimos años a una proliferación explosiva de derivados financieros, la mayoría desregulados (y opacos) que han alcanzado la fabulosa cifra de entre 10 y 12 veces el PIB mundial (más de 600 trillones de dólares), potenciando burbujas especulativas en múltiples sectores (inmobiliario, alimentos, petróleo y materias primas…) con perniciosos efectos desestabilizadores.

En el centro del terremoto están productos tales como los Credit Default Swaps (CDS) que en teoría son productos para proteger del riesgo de impago. Mediante una prima, el banco, institución o particular que asume un riesgo como prestamista, lo asegura. La prima mide el riesgo de la operación asegurada (fiabilidad de que el prestatario cumpla su compromiso) y sus altas valoraciones actuales, son buen indicador de la delicada situación económica que atravesamos. Los CDS se han empleado para sacar de balance partidas y saltarse los criterios de capitalización de Basilea I y II -al estar teóricamente aseguradas y sin riesgo- sin tener en cuenta que los aseguradores podían quebrar, causando enormes repercusiones.
Los rescates de AIG, Fannie Mae y Freddie Mac eran así, absolutamente necesarios, si no se quería asistir al hundimiento total del sistema financiero mundial. Sólo en CDS, completamente desregulados y negociados “Over-the-Counter (OTC)” es decir entre dos partes sin pasar por ningún mercado, hay entre de 60 y 63 trillones (americanos) de dólares (más del PIB de todo el planeta).

Los neoliberales insisten que ha sido el dinero barato el causante de la situación actual, pero la realidad es que la desregulación tiene un protagonismo imposible de ignorar. Otra de las “ideas brillantes” que han crecido exponencialmente a su amparo, ha sido la titulización de activos, principal responsable de la burbuja inmobiliaria. La idea es transformar las hipotecas en bonos y venderlos a terceros. Se matan tres pájaros de un tiro:

1º).- Al transferir el riesgo a terceros, la hipoteca se puede conceder a cualquiera, aunque no pueda pagarla 2º).- Se eluden los controles de capitalización y solvencia de Basilea I y II, al sacar el préstamo hipotecario del balance

3º).- Al desaparecer como préstamo, se puede conceder más crédito

Es complicado establecer con exactitud el monto total de titulaciones, pero su crecimiento, como el de los CDS ha sido espectacular en el último lustro. Cálculos conservadores dan una cifra para Estados Unidos de 2,5 trillones (americanos) de dólares, que han contribuido decisivamente a posibilitar los entre 10 y 12 trillones (americanos) de dólares de hipotecas activas que representan actualmente un peligro potencial enorme. El monto de hipotecas con problemas en Estados Unidos se sitúa en la actualidad entre 500.000 y 520.000 millones de dólares, pero los precios de la vivienda siguen descendiendo y aunque han caído ya un 20%  y no se ve aún un suelo.

Constituye sin la menor duda, no sólo el desencadenante, sino también el factor más preocupante de la crisis actual, porque la caída adicional de precios en un 15%, puede elevar la cifra de ejecuciones por encima de los 900.000 millones de dólares (así al menos lo muestran mis modelos).

Contribuye además, a la crisis de liquidez, pues fuerza a los bancos a amortizar a marchas forzadas y desapalancar, según van cayendo los precios. La titulación y los empaquetamientos, hacen además muy difícil renegociar las condiciones de las hipotecas, al no estar ya en manos del banco o agente que las concedió sino empaquetadas en productos titulizados o en CDOs (conjuntos de empaquetamientos).

Entre los instrumentos, propiciados por las tecnologías de información y redes modernas de telecomunicación, están los grandes desarrollos de los mercados de futuros y su extensión, desde su uso inicial para materias primas, a transacciones monetarias y de toda suerte de derivados.

El Foreing Exchange Market (Forex) donde se negocian las divisas, ha experimentado un crecimiento exponencial, con un volumen diario superior a 2,5 trillones de dólares estadounidenses, equivalente aproximadamente la negociación del mayor mercado de acciones (el NYSE de New York) en un mes. Forex constituye un buen ejemplo de operativa con apalancamiento, pues en él son frecuentes los ratios cancanos al 100%, pudiendo llegas hasta casi el 200%. El Forex es un mercado totalmente des localizado del tipo “Over-the-Counter (OTC)”
Los ataques a divisas, que están en el origen del hundimiento de las economías de naciones enteras, quedan así servidos y son prácticamente imposibles de evitar. El FMI debería tener algo que decir en el tema.

Los fondos de cobertura o inversión libre “hedge funds”, con dos trillones manejados, están también desregulados, pero contrariamente al creer popular, sus apalancamientos son relativamente bajos (entre 2 y 6). Su operativa muy agresiva y frecuentemente operando en corto con acciones prestadas, divisas y materias primas, no han contribuido precisamente a estabilizar los mercados.

En el capitulo de apalancamiento, los bancos de inversión (por su categoría DESREGULADOS) se llevan la palma. Son los responsables de la creación de la mayoría de las innovaciones en derivados y su apalancamiento medio es 20 (los hay que sobrepasan el 30), con el agravante de pedir prestado a corto en el mercado, por carecer del músculo financiero que suponen las cuentas corrientes para los bancos tradicionales.
Existen muchos más productos desregulados, como las obligaciones de deuda garantizadas (CDO) o conjuntos de bonos empaquetados según la calidad crediticia teórica del activo que representan, que han servido también para sacar préstamos hipotecarios del balance y saltarse los criterios exigidos por la normativa actual a los bancos tradicionales y que contribuyen a dificultar la renegociación de deudas hipotecarias.

Capítulo aparte merecen las agencias de calificación estadounidenses Fitch, Standard & Poor’s y Moody´s, asignando calificaciones a los productos tóxicos, pagadas por los beneficiados por las mismas.

¿Qué tiene todo esto que ver con la próxima cumbre de Washington?

La cumbre será sólo el punto de partida para el largo proceso de reforma del sistema financiero. En apenas tres horas de reuniones de trabajo, sólo será posible que los participantes expongan, con brevedad, sus puntos de vista. Después arrancará un proceso que será largo y plagado de obstáculos, porque los neoliberales causantes de la actual debacle, tienen mucho peso y una capacidad asombrosa de negar la evidencia.

Harán lo posible por que todo quede en cambios cosméticos.

Hay cosas muy evidentes que se tendrán que abordar con urgencia, entre las más clara, está la potenciación del FMI y del Banco Mundial. El FMI cuenta con excelentes profesionales, pero con una desastrosa historia de intervenciones (y no intervenciones) Habrá que potenciarlo y dotarlo de nuevas atribuciones, entre otras la de poder apercibir a los bancos centrales (por ejemplo el BCE) cuando cometan errores manifiestos en sus decisiones, como en la presente crisis. Deberá ser capaz de actuar con mucha más rapidez y decisión que la que históricamente le ha caracterizado.

Habrá que establecer normas  anticíclicas (como las españolas) para aumentar reservas  bancarias en épocas de bonanza e introducción en Basilea II del factor “mercado tensionado”, y  niveles de apalancamiento, para el cálculo adecuado del riesgos bancario.

Otra prioridad es contar con procedimientos de alerta temprana, que permitan evitar la crisis, atacándola en sus comienzos, cuando los costes de erradicarla, como sucede con los incendios, son mucho menores.

Otra urgencia es asignar a los países emergentes el peso que les corresponde (por población y tamaño de sus economías) en los organismos internacionales, en los que ahora, en el mejor de los casos,  tienen sólo una presencia simbólica.

Sería muy deseable devolver a las bolsas su papel de organización que permiten a las empresas cotizadas, mediante la emisión de nuevas acciones, captar los recursos necesarios para desarrollar su labor de creación de riqueza y oferta de empleo, contribuyendo así al desarrollo económico del país. Hoy día ese objetivo ha sido prostituido y son foro de especulación a cortísimo plazo, sin apenas inversores que depositen sus ahorros, ligando su suerte al futuro de las empresas elegidas, con los perniciosos efectos desestabilizadores que ello acarrea.

El proceso será sin duda dilatado, tendremos pues tiempo sobrado de aportar ideas según se vaya desarrollando.

Macrons analista macro y colaborar de Bolsa General.