Bolsa General, Análisis de bolsa y mercados | 2008 al borde del abismo – 2009 ¿qué podemos esperar?
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04 Ene 2009 2008 al borde del abismo – 2009 ¿qué podemos esperar?

Terminó 2008, año en que la economía mundial ha bordeado el abismo.

La decisión del Secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson, de crear un precedente ejemplar (evitar “el Peligro Moral”) dejando hundirse Lehman Brothers marcó el comienzo del colapso crediticio del sector financiero globalizado, que atravesaba ya una situación de evidentes dificultades. El 15 de Septiembre, el crédito prácticamente se congeló. Lo que siguió fue una autentica carrera desesperada de las autoridades estadounidenses tratando de sortear la catástrofe total de la economía global, que pilló en los primeros momentos, desprevenidos a sus homólogos europeos. Sólo Nicolas Sarkozy (sobresaliente), Gordon Brown (notable) y Rodríguez Zapatero (aprobado alto) supieron estar a la altura de las circunstancias.

Las empresas vieron enormemente dificultada y encarecida la obtención de crédito bancario al tiempo que, prácticamente se anulaba su posibilidad de emisión de papel comercial y bonos, otras alternativas comúnmente usadas para financiarse a corto plazo.

El crédito a la exportación se vio, igualmente, muy dificultado…

La interconexión de los mercados, extendió el problema con pasmosa rapidez.

El pánico estaba servido y los mercados se desplomaron, agravando la situación hasta límites asfixiantes. Se sucedieron las intervenciones de instituciones financieras (semínacionalizaciones o nacionalizaciones completas). Fue necesaria una enérgica actuación de los distintos gobiernos, para evitar el caos total, elevando depósitos mínimos garantizados y tratando de infundir la confianza necesaria.

Entre tanto Henry Paulson, aunque tarde, había aprendido la lección y se situó a entera disposición del tándem Ben Bernanke-Timothy Franz Geithner, que pusieron manos a la obra, sin reparar en los esfuerzos y medios necesarios. Hemos descrito en otros artículos la mayoría los pasos seguidos y no los repetiremos aquí. Baste recordar las cantidades comprometidas han tenido un monto superior a los 2 billones (trillones americanos) de dólares sólo en Estados Unidos (globalmente sobrepasan los 7 billones) o los 3,4 billones de dólares perdidos por los fondos de pensiones en 2008.

Mientras tanto, el pánico había ya realizado su labor. La cifra invertida palidece si se considera que las perdidas en los mercados han superado los 30 billones de dólares (trillones americanos) en el año 2008; perdidas principales responsables del estado de agarrotamiento del crédito, al poner presión adicional en los bancos que, se han visto obligados a desapalancar y amortizar para no incurrir en problemas de solvencia (problema aún no resulto completamente).

Mientras todo esto ocurría, el BCE seguía una política centrada en pretender ahogar una inflación alimentada por el precio del petróleo -disparado en la primera mitad del año- desentendido del problema real, contribuyendo a acentuar la crisis en la eurozona por la revalorización artificial del euro y las duras condiciones de tipos, que aceleraban la depreciación de los activos. El colapso crediticio, alimentado por la caída de los activos financieros, afectó las exportaciones y terminó -como no podía ser menos- trasladándose al petróleo, alimentos básicos y materias primas, que se desplomaron, amenazando deflación (algunos países de la eurozona entrarán previsiblemente en deflación en el segundo-tercer trimestre del año 2009).

Las locomotoras del mundo, Estados Unidos, Alemania, Japón, y la mayoría de los países emergentes, entraron en recesión. Las balanzas comerciales de los grandes exportadores se contrajeron en cifras de dos dígitos. Los descensos de precios de las materias primas, junto al agarrotamiento del crédito, afectaron a muchos países con crecimientos muy robustos en los últimos 5 años. Incluso China, la gran esperanza, ha resultado más afectada de lo inicialmente previsto. Las cifras de crecimiento de los distintos países y de la economía global, han ido siendo más y más sombrías en cada nueva revisión efectuada por los organismos internacionales.

¿Qué podemos previsiblemente esperar para el presente año 2009?

Confesemos sin ambigüedades que lo peor de la crisis de la economía real, está aún por llegar.

El daño está ya hecho y será necesaria una dolorosa convalecencia antes de que se produzca la recuperación. Pero hay, a pesar de los negros nubarrones que lo cubren todo, síntomas muy positivos, que sin duda se harán sentir.

Innumerables planes de estimulo fiscal, se pondrán en breve en marcha.

Estados Unidos (Bush, a partir del 20 de enero afortunadamente historia) contará, no sólo con un presidente muy competente, sino además, posiblemente con uno de los mejores equipos económicos de toda su andadura. China pondrá en marcha un plan impresionante, capaz de hacer frente al reto enfrentado. Alemania, a pesar de su más que decepcionante papel hasta el momento, no tardará mucho en actuar en concordancia.

El problema más grave es la caída de valor de los activos, que ha colocado a las instituciones financieras, insuficientemente capitalizadas, al borde del colapso. Comenzó por la caída del mercado inmobiliario y los activos ligados a hipotecas titularizadas, pero se agravó enormemente con el desplome de los mercados de valores. La inyección de 250.000 millones de dólares del programa TARP ha elevado en dos puntos la capitalización de los bancos estadounidenses más afectados, pasando su ratio capital/activos al 12% desde el 10% anterior. La compra de 100.000 millones de dólares deuda financiera de Fannie y Freddie, más los 500.000 millones adicionales para la adquisición de productos ligados a hipotecas, están ya haciéndose notar en la disminución de rendimientos exigidos a dichos productos (más de 155 puntos básicos), así como de la subsiguiente caída de los créditos hipotecarios, abaratados en más de 360 puntos básicos en Estados Unidos y 207 en la eurozona, donde el BCE cuenta aún con amplio margen.
Las empresas estadounidenses han comenzado a emitir nuevamente papel comercial, gracias al aval de la FED (sí bien los diferenciales con los títulos del Tesoro son aún excesivamente gravosos).

La rebaja de tipos, sólo será plenamente efectiva cuando la normalidad financiera se restablezca.

Para alcanzar dicho objetivo, la crisis juega en contra, al aumentar los impagos de particulares y empresas. Hay, empero, un factor que puede suponer un paso adelante muy significativo; la potencial subida del mercado de valores. La caída global en 2008 de los mercados en el rango del 40%-60%, ha sido muy sangrienta y parece descontar un escenario en que la catástrofe que hemos bordeado, es todavía amenaza real. Eso explica la mayor caída proporcional de las empresas de menor tamaño, por su mayor exposición a la desaparición total. No sería pues improbable que se produjera una recuperación del orden del 16%- 20%, suficiente para desatascar la situación, al elevar los precios de los activos y hacer innecesarias amortizaciones violentas, posibilitando además, la recapitalización de las instituciones vía emisión de nuevas acciones, ahora prácticamente inviable.

A favor para los países consumidores, cuentan también los bajos tipos de interés y los descensos precios del petróleo (60%) y materias primas.

Juegan en contra, la destrucción de riqueza real acompañante de la recesión, que hace más insostenibles los activos artificialmente sobrevalorados, así como la caída de los beneficios empresariales en el año en curso (2009), que estimamos globalmente en el rango del 30% al 44%.

Debe tenerse en cuenta también, la desaparición o reducción significativa de gran cantidad de productos de ingeniería financiera de altos márgenes de rendimiento, así como el incierto futuro de muchos instrumentos de inversión, tales como los fondos de cobertura (hedge funds), ya muy tocados, a los que el escándalo Bernard Madoff ha puesto en una situación muy difícil de superar.

Otro factor, muy negativo, acentuado por líderes al estilo Angela Merkel o los responsables del BCE, que actúan sin una visión global solidaria del problema, es la enorme amenaza que puede representar el aumento del proteccionismo en las presentes circunstancias. No es una preocupación ociosa, ya que países -India, Rusia- han aumentado ya sus aranceles (en contra de lo firmado en la reciente Cumbre de Washington) y otros como China, han detenido la revaluación de su moneda y anunciado incentivos a sus exportaciones. Aumentos de aranceles, incluso dentro de los márgenes permitidos por La Organización Mundial del Comercio, redundarían en una disminución del comercio mundial en el rango del 5% al 8%, dentro de un entorno enrarecido, en el que las previsiones para el año 2009 -sin esos aumentos arancelarios- predicen una contracción del comercio mundial por primera vez en 27 años, de al menos un 2% (según el Banco Mundial)

La gran esperanza está ahora fundamentalmente, en que los planes de estimulo fiscal sean suficientemente ambiciosos para contrarrestar la caída del resto de los componentes de la demanda agregada (consumo, inversión y balanza comercial neta), que resultarán muy afectadas.
La importancia de ese impulso es DECISIVA, porque como queda expresado, el descenso del PIB representa la obligación de destruir más valor de los activos, con lo que se profundizaría la crisis de liquidez y aumentarían los riesgos de insolvencia, convirtiendo la recesión en depresión.

Debe ponerse además, especial cuidado en aplicar dichos estímulos a fines que redunden en un futuro aumento de la competitividad y productividad de la economía, más que en simples parches para salir del atolladero. La urgencia de las medidas, no debe interferir con la correcta selección y monitorización de objetivos.

En resumen, el año 2009 será decisivo -especialmente en su primera mitad- para determinar si como consideramos más probable (68% al 79% de probabilidades) se ha evitado la caída en el abismo y comienza el periodo de convalecencia, previo a la superación de la crisis.

Macrons analista macro de Bolsa General.



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