El FROB se convierte en el “banco malo” tras intervención y nacionalización de Cajas de Ahorro por David Galán

3 de octubre de 2011 | 08:03|

Han pasado poco más de 3 años de aquel acto organizado en Nueva York por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España,en los que José Luis Rodríguez Zapatero, ante directivos de multinacionales y bancos de inversión americanos  se atrevió a comentar lo siguiente: “el sistema financiero español es el más sólido del mundo”.

Poco más de 3 años desde aquellas palabras del Presidente del Gobierno, el juez insobornable que es el paso del tiempo dicta sentencia y queda claro que si bien es verdad que contamos con dos verdaderos trasatlánticos bien gestionados como son BBVA o Santander; nuestro sistema financiero no era el más sólido del mundo, en especial por la pésima gestión de las Cajas de Ahorro españolas. Solo 3 años después de haber “sacado pecho” por la excelente salud de nuestro sistema financiero, ha nacido el “banco malo”. O dicho de otro modo el Estado ha rescatado a varias Cajas de Ahorro mediante el FROB y ahora será el Estado, a través del FROB el que tenga ahora bajo su gestión a 4 cajas (a la espera de vender la CAM) con unos activos superiores a los 250.000 millones de euros, lo que colocan a este “banco malo” como el quinto banco español. El FROB se ha convertido en el “banco malo”

En solo dos años se han intervenido tres cajas: Caja Castilla la Mancha, CajaSur  y la CAM y se han nacionalizado a otres tres cajas: Unimm, Catalunya Caixa y Novacaixagalicia. Nada más y nada menos que el 25% del  sector de cajas ha tenido que ser rescatado. Eso sí, es de aplaudir como se ha llevado el asunto, sin crear apenas alarma social ni pánico entre los inversores y ahorradores. De hecho hay que decir que la situación de las cajas rescatadas ahora es mucho mejor, tras la intervención del FROB.

En resumen, algunas entidades financieras siguen pasando con nota las pruebas de solvencia a pesar de la dura crisis que estamos padeciendo, otras se han recapitalizado a través de ampliaciones o saliendo a bolsa y otras por medio de fusiones mejorando así sus ratios de solvencia. Desgraciadamente otras han necesitado la ayuda del Estado para poder seguir sobreviviendo y seguramente esa factura la pagaremos los de siempre: nosotros, los contribuyentes….

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